Estamos contigo Luka Modric: primero las bombas después la pelota y ahora a ganar.

Hoy Croacia está entre los cuatro grandes del mundo. La presencia de Luka Modric destaca en el equipo balcánico que acaricia el sueño de ser campeón mundial.

El actual centrocampista del Real Madrid y artífice de su selección nacional lleva en su piel y el alma la marca de la guerra. Si hoy recibe aplausos y elogios, ayer recibió tiros y bombas.

Con la desintegración de la antigua Yugoslavia se iniciaba la guerra de Serbia contra Croacia, Bosnia y Kosovo. En diciembre de 1991, nacionalistas serbios encontraron en uno de los refugios a un grupo de croatas rebeldes, entre ellos la familia Modric. Delante de Luka asesinaron a siete familiares, entre ellos su abuelo.

En esos tiempos de horror, sangre y muerte, Luka era entretenido con una pelota de fútbol. Primero fue rechazado en distintos clubes por su baja estatura y su contextura delgada. Su última parada es el Real Madrid.

No se conformó con bailar y golear a Argentina ni con ganar el grupo. Modric sigue llevando de la mano y con una sonrisa a Croacia por esta aventura rusa. Luka volvió a imprimir su clase, hasta convertirse en el jugador más valioso elegido por la FIFA en ese triunfo colosal que silenció a Rusia, con alargue y con penales que él alimentó con su remate preciso.

 

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