Financiamiento para el fujimorismo revelado por Odebrecht coincide con millonarios aportes de cocteles

Ingresos anónimos. El análisis de Ojo-Publico.com a las cuentas fujimoristas durante los días de la disputa por la segunda vuelta del 2011 revela que los millonarios ingresos que declararon por cócteles coinciden con los montos que, según Jorge Barata, director en Perú de Odebrecht, la constructora entregó a Fuerza Popular.

La organización fujimorista es la única en América Latina que obtiene tan elevados aportes-ingresos por cócteles y almuerzos.

En las investigaciones vinculadas a la campaña del 2011, la hipótesis del fiscal José Domingo Pérez es que el financiamiento indebido por parte de Odebrecht habría ingresado a través de terceras personas o bajo otros conceptos. En aquella campaña, Fuerza Popular declaró haber organizado cuatro cócteles. Tres de estos se realizaron en la segunda vuelta en mayo, los días 4, 23 y 30. Según su reporte, solo el coctel del 30 de mayo, siete días antes de la elección, les generó ingresos por S/ 1.029.527.

El análisis de las cuentas fujimoristas en la disputa por la segunda vuelta revelan los millonarios ingresos anónimos días previos a la segunda vuelta. El informe financiero del 13 de junio enviado a la ONPE por Fuerza Popular –el primero tras su derrota en la segunda vuelta– detalla que entre el 28 de mayo y 13 de junio recibieron financiamiento por S/. 2.851.094 e informan que 350 mil soles provinieron de una cena de camaradería organizada el 23 de mayo en el chifa Ming Yin, San Isidro.

En este informe, la auditoría de la ONPE identificó S/ 400 mil de depósitos bancarios no identificados a la cuenta del partido en el Scotiabank. Tres días después de ese informe, el 16 de junio, el partido envía un nuevo expediente rectificando sus cifras iniciales e informando que en ese periodo hubo ingresos adicionales de un millón de soles. Precisan que los aportes alcanzaban los S/ 3.939.958.

¿Qué había ocurrido? Esta vez incorporaban la realización de un coctel una semana antes de las elecciones, un evento que en ese momento dijeron les había generado S/ 1.088.864 y que se había realizado en la calle Batallón Callao 150, en Chacarilla del Estanque. El 27 de julio envían una nueva rectificación: los montos totales de ingresos entre la semana del 28 de mayo y 13 de junio fueron –decían– 200 mil soles menos (S/ 3.788.302). Al año siguiente, en marzo del 2012, la organización fujimorista vuelve a enviar una nueva rectificación financiera. En ese expediente, declaran que lo recaudado en los cocteles fue S/ 1.029.527 (59 mil soles menos).

2011: Una campaña opaca

Durante el proceso de verificación de la ONPE, inicialmente –como lo detallan los primeros informes– se alertó de los grandes volúmenes de dinero sin fuentes específicas y transferencias bancarias no identificadas. No obstante, al final y a pesar de que quedaban varias respuestas pendientes, la autoridad electoral decidió levantar las observaciones. Ese informe final fue firmado por Luis Barboza Dávila, jefe de verificación y control, y el auditor Ananías Liberato Falcón. La ONPE nunca solicitó información detallada por los millonarios cocteles, argumentando que la ley no se los exigía (ver video).

Keiko Fujimori ha dicho reiteradas veces que entregaron la lista de asistentes a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Sin embargo, Ojo-Publico.com confirmó que Fuerza Popular nunca reportó la lista de los asistentes a estos eventos del 2011. Fuerza Popular entregó listas a la ONPE solamente durante la campaña del 2016, y únicamente en el caso de dos de los cinco cocteles que organizaron.

El financiamiento de fuentes anónimas como las actividades proselitistas –cocteles, almuerzos y cenas– representan en Fuerza Popular el 15% y 30% de aportes declarados en las campañas electorales del 2011 y el 2016. Un análisis –realizado por Ojo-Publico.com– sobre los gastos de campaña de otros partidos en América Latina determinó que la organización fujimorista es la única en la región que obtiene tan elevados aportes por estos conceptos.

¿Quiénes fueron los asistentes a estos eventos? En aquellas elecciones, el fujimorismo realizó tres cocteles y una cena, pero no reportó los nombres de los asistentes. Solo durante el proceso electoral siguiente, el 2016, el área de supervisión de fondos partidarios de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) le solicitó al partido entregar la lista de participantes a estos eventos. Aquella vez, Fuerza Popular entregó la lista de solo dos de los 9 almuerzos, cenas y cocteles realizados para esa campaña y a los que atribuyeron más de S/ 4 millones. Sin embargo, la información con los nombres de los asistentes está protegida por la ONPE. La autoridad electoral le ha atribuido la categoría de datos personales y no de aportantes-financistas.

¿Aportantes y datos personales?

Ojo-Publico.com solicitó –por acceso a la información las dos únicas listas de asistentes a cócteles entregadas por la organización fujimorista a la ONPE, pero la autoridad electoral rechazó nuestro pedido argumentando que “los asistentes a cócteles detallan nombres y apellidos de las personas y que estos se encuentran protegidos por la Constitución Política del Perú y la Ley Nº 29733, Ley de protección de datos personales”.

Sin embargo, Arturo Revoredo, ex jefe de supervisión de fondos partidarios de la ONPE, precisa que “[Los nombres de los asistentes a los cocteles] no deberían estar protegidas por la ley de datos personales porque las personas que asisten a estos eventos lo hacen con la finalidad de apoyar a la organización política en su campaña electoral”. La misma opinión la tiene Gerardo Távara, director de Transparencia: “Esos nombres deberían ser públicos. ONPE hace mal al proteger esta lista. Los nombres de los financistas siempre deben ser públicos”, señaló.

El anterior y actual reglamento de financiamiento partidario establece que las organizaciones políticas deben identificar a las personas que financian sus campañas. Pero entre el 2006 y el 2016 las organizaciones políticas organizaron cócteles y cenas con millonarios ingresos sin identificar a los asistentes. Un análisis realizado por Ojo-publico.com en el contexto del proyecto de investigación #FondosDePapel detalla que los aportes anónimos originados por actividades como cocteles, cenas y almuerzos se incrementaron desde el 2011.

 

Keiko

“No es un aporte, es un servicio”

La ley de financiamiento de partidos que estaba vigente hasta el año pasado establecía que en el caso de que no se pueda identificar a los aportantes (como las actividades proselitistas), los montos no podían exceder las 30 UIT al año (108 mil soles el 2011, y 118.500 soles el 2016). Sin embargo, las cenas, almuerzos y cócteles representaron hasta 20 y 30 veces más de los topes establecidos. Los montos anónimos para el caso de la organización fujimorista sumaron S/ 2,6 millones y S/ 4,5 millones en las campañas del 2011 y 2016, respectivamente.

Sin embargo, la ONPE interpreta que “lo que [el partido] gana dentro de ese evento no entra en el margen de las 30 UIT”, señaló en una entrevista con Ojo-publico.com Julberth Medina Eguía, gerente de supervisión de fondos partidarios de la ONPE. “El reglamento establece que las 30 UIT están relacioanadas a los aportes que el partido recibe para la realización de la actividad. Lo que el reglamento exige es que se informen el monto recaudado, el tipo de actividad, dónde se realizó y la fecha. Lo que se verifica es que no haya actividades fantasmas, no los nombres de los participantes”, dijo el funcionario.

Ningún otro partido político en el país declara tantos ingresos por cocteles y almuerzos en dos campañas continuas. Solo el Partido Nacionalista se le equipara con 1,8 millones de soles de montos anónimos (en la polémica campaña del 2011 por la que en este momento Ollanta Humala y Nadine Heredia se encuentran con prisión preventiva). Para el máximo ente de fiscalización partidaria, “el aporte es una entrega de dinero de manera gratuita”.

Julberth Medina sostiene que “en el caso de las actividades proselitistas, los asistentes reciben un servicio del partido, cualquiera fuese. Por ejemplo, la persona que compra una rifa no se encuentra en el mismo procedimiento jurídico que el que aporta, pues hay gente que no necesariamente simpatiza con el partido y solo lo hace por querer ganarse el auto. Cuando el evento es una cena, el asistente está pagando por el valor de la cena, y recibe a cambio el servicio por el que pagó”. Esa es la interpretación de laONPE.

En la anterior legislación, los aportes por actividades proselitistas –cenas, cocteles, almuerzos, rifas– eran anónimos. Los partidos no entregaban a la ONPE la lista de nombres de las personas que asistían a estos eventos proselitistas. Sin nombres que verificar, la fiscalización de aquellas actividades proselitistas ingresaba a un hoyo negro.

En una entrevista con Ojo-Publico.com le preguntamos al actual gerente de supervisión de fondos partidarios de la ONPE: ¿cómo entendía el rol fiscalizador de esta entidad cuando el caso Lava Jato reportaba el ingreso de dinero ilícito a las organizaciones políticas? “La labor del Ministerio Público es la persecución del delito, la ONPE tiene una función diferente: organiza los procesos electorales y verificamos el cumplimiento de los mandatos que la ley impone a los partidos, como los montos que se entregan y la bancarización de estos fondos”, dijo el gerente.

La nueva reforma electoral eliminó el ingreso de aportes anónimos, pero eliminó también la obligación de los partidos de reportar periódicamente sus ingresos durante la campaña. Con las recientes modificaciones, los partidos informarán el detalle de sus financistas solo después de que el proceso electoral haya concluido.

Actualmente, la fiscalía dirige tres investigaciones por lavado de dinero contra Fuerza Popular precisamente por casos vinculados al dudoso origen de su financiamiento: los aportes de campaña durante las elecciones del 2011, las anotaciones de Marcelo Odebrecht en su agenda “Aumentar Keiko 500” sobre los presuntos aportes en la campaña 2011 y la realización de millonarios cócteles y la adquisición de dos propiedades del esposo de Keiko, Mark Vitto Villanella (proceso electoral 2016).

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